Influencia de la precarización laboral en las familias argentinas

Argentina

Las familias sufrieron cambios producto de la dinámica laboral

 Los grupos familiares se vieron obligados a cambiar su tradicional funcionamiento para adecuarse a las exigencias que las necesidades económicas imponen.

 En un país como éste, donde el mercado laboral es un terreno difícil desde hace por lo menos dieciséis años, las personas han tenido que resignar criterios selectivos a la hora de emplearse. La precariedad laboral ejerce primacía en la oferta, por lo que un único ingreso no resulta capaz de solventar el hogar.

 Los trabajos declarados pero con poca duración y los trabajos denominados “en negro” no son precisamente las posibilidades más propicias para garantizar lo expresado en el Art. 14 bis dela ConstituciónNacional. Por otro lado, resulta evidente que este tipo de empleos no brindan al trabajador ni a su familia cobertura médica, los debidos aportes jubilatorios, un salario acorde al costo de vida y los beneficios sociales correspondientes.  

  Entonces queda en plena responsabilidad de las personas esforzarse a diario para obtener una cantidad de dinero suficiente que les permita acceder por cuenta propia a buenos servicios de salud, a una enseñanza escolar eficaz para sus hijos y a los bienes necesarios para el desarrollo de la vida. Con el fin de afrontar esta situación es que todos los miembros de la familia (en edad para hacerlo) deben encontrar una ocupación remunerada y que los padres muchas veces tienen que desarrollarse en dos trabajos al día.  

  Al llegar a la casa, luego de una jornada agotadora, los adultos ya no cuentan con mucho resto físico ni anímico, por lo que su tiempo dentro del hogar tampoco resulta completamente aprovechable y fructífero para compartir en familia. El estrés no tarda en llegar, y consigo trae aparejados problemas de salud, los cuales implican gastos y complicaciones extras.

“Es cada día más difícil conciliar el trabajo con la familia. Más horas de trabajo, menos horas en casa; más exigencias laborales, menos compromiso con la actividad que demanda el hogar. Y ahí comienzan las rupturas en alguna de las partes”. Diario de Cuyo, San Juan, Argentina. http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=215316  (15/04/2007).

  De esta manera los más chicos del clan ya no tienen un completo acompañamiento tanto afectivo como en la actividad cotidiana; la casa de los abuelos en muchos casos no es opción disponible para ir después de la escuela, dado que ante la falta de una jubilación éstos también deben trabajar hasta que les sea posible. Así es como la crianza de los hijos, sin mala intensión alguna, se va deteriorando; ya no encuentran a su alrededor una presencia de autoridad que los eduque, discipline e incentive al estudio, entonces es posible que se vuelquen a la irresponsabilidad y los malos hábitos de la calle.

“En una sociedad capitalista, el derecho a la vida es inescindible del derecho al trabajo; sin él la vida queda reducida a una dudosa supervivencia biológica, fuera de todo vínculo social”.  Blog del derecho y del reves. http://delderechoreves.com.ar/?p=211  (20/09/2007).

  Resulta cierto lo que expresa la Psicoanalista Laura Capella en el párrafo anteriormente citado, pero cabe replantearse si el costo de “bailar” al ritmo del capitalismo no es muy alto para la vida de las personas.

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Acerca de manaymagali189016

alumna de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.
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